viernes, 8 de septiembre de 2017

Querer detener el Tiempo

El tiempo pasa, y aunque lo hace siempre a la misma velocidad racionalmente hablando, uno a veces tiende a pensar que las horas se alargan. 

Por el contrario, en otras ocasiones, pasa tan de prisa que nos gustaría detenerlo, congelarlo para siempre en ese preciso instante en el que sentimos que no podríamos estar más felices. Sin embargo, éste, sin preocuparse por nuestros deseos o emociones, sigue su curso, incansable, persistente… tic-tac, tic-tac… hasta que ese precioso momento pasa… 

Porque eso es lo que hace el tiempo con los momentos. Hace que pasen y se conviertan en recuerdos, algunos de los cuales se desvanecerán en cuestión de días. Otros, por el contrario, lo queramos o no, perdurarán a lo largo de los años hasta que llegué nuestro fin. 

e incluso menos...

Como decía Charlie Chaplin, “no hay nada permanente en este malvado mundo, ni siquiera nuestros problemas”. Los días malos no duran siempre y desgraciadamente, los buenos tampoco, aunque uno quisiera que no terminaran nunca. Simplemente uno tiene que aprender a lidiar con todo y en todo momento, preparándose para lo peor aunque siempre esperando lo mejor, sin darse nunca por vencido.





lunes, 28 de agosto de 2017

Motete, cafetería cultural en Quibdó

Tal y como lo comenté en anteriores publicaciones, aunque Quibdó sea la capital de la región del Chocó (Colombia), es bastante pequeña y poco hay que hacer en general, y a nivel cultural, aún menos (de momento, no hay ni sala de cine de hecho).

Sin embargo, a las pocas semanas de llegar, mi compañero halló una cafetería cultural y me la hizo descubrir. Poco a poco, fui hablando con los dueños, Velia y Roger, y aprendiendo más sobre su creación, así como sobre todas las actividades que allí se llevan a cabo.

Ubicado en el barrio Roma, cerca de la catedral, Motete es un lugar de paso obligado para todos los amantes de la lectura y de la cultura, que abrió en febrero de este año.


¿Qué es un motete

Un motete es una cesta o una canasta, tejido con mimbres, juncos, espartos u otras plantas, que suele contar con un asa central para facilitar su manejo, en el cual se suele usar para transportar comida.




Historia de Motete 
Velia y Roger vivieron 15 años en Medellín (Antioquia). Velia tenía un trabajo que no acababa de satisfacerla del todo. Además le diagnosticaron una enfermedad y uno de sus amigos sufrió dos paros cardiacos. Al visitar a éste en el hospital, le vio tranquilo, pues él había hecho todo lo que quería en su vida. Esta visita le hizo replantearse su vida y tomar la decisión de dejar el trabajo. Se lo comentó a Roger, su esposo, y un par de semanas más tarde, ella estaba en Bahia Solano, en la costa pacifica chocoana. Roger en cambio se quedaría en Medellín más tiempo.


En Bahía Solano, abrió un negocio de juegos infantiles. Allí estaba feliz, pues cada día podía dar largos paseo por la playa, a orillas del mar, otra de sus pasiones. Poco después, le propusieron participar en un proyecto que la hizo viajar por todo el departamento. Sin embargo, al regresar a Medellín para visitar a su esposo, le diagnosticaron una celulitis que le impedía caminar por el agua. Así, a su gran pesar, tenía que dejar Bahía Solano. Por esta razón, en noviembre 2015, decidió instalarse en Quibdó, donde podía seguir con el mismo proyecto.

Una vez instalada en la capital chocoana, Roger le mandó el resto de sus cosas que todavía seguían en Medellín. La primera caja que abrió contenía todos sus libros, y uno en particular titulado Dime qué lees y te diré quién eres (Federico García Lorca), donde se describe lo necesaria que es la cultura en los pueblos. Al ver este libro, que tantos recuerdos le traían, Velia pensó en que quería llenar su motete de comida para el alma: libros y cultura, pues para que uno pueda elegir por si solo, hace falta tener un pensamiento crítico, el cual se adquiere leyendo.


Llenó su motete de libros y empezó a ir por las calles de Quibdó leyendo a los niños. Poco después, en Semana Santa de 2016, realizó un taller en el Banco de la República. Siguió leyendo y leyendo para los niños en distintos barrios de la capital, hasta que tomó la decisión de crear un club de lectura para niños, así como un club para mujeres. Buscó un espacio donde llevar a cabo estos clubes hasta que la Universidad le concedió uno el 25 de junio de 2016. Mientras tanto, el Banco de la República le pidió orientar a maestros.

Poco después Velia ganó una beca en escritura creativa de literatura para niños.

Cuando volvió a encontrarse con su esposo, éste la vio tan feliz que le preguntó por qué no abría un negocio entorno a la difusión de la cultura. En noviembre, ella renunció a su empleo para empezar a trabajar más en serio sobre ese proyecto de cafeteria cultural que llevaba ya tiempo rondando en su cabeza. En enero de 2017, encontraron el local donde desarrollar la actividad y en febrero abrían al público.

En la actualidad

Motete sigue apostando por la cultura para brindarles un mejor futuro a todo el que quiera, así como por la gastronomía con un segundo local que abrió hace poco en la 24 con la tercera.

En el local del barrio de Roma, además de retomar los clubes de lectura, organizan más actividades culturales como teatro, música, exposiciones de fotos, baile, presentación de libros y tienen prevista alguna exposición de pintura. También se proyectan películas y se hacen ciclos de cinema, se lleva a cabo la “hora del cuento” así como talleres de lectura en voz alta para niños, se prestan libros, y se siguen realizando lecturas itinerantes. 


pruebas de sonido antes de un concierto por la noche

Regularmente se organizan Mingas de Saberes, es decir espacios de conversación sobre temas muy variados. De los últimos destacaremos una minga sobre la herencia africana en el lenguaje local, otra sobre arquitectura para no arquitectos. Actualmente tienen activos 8 clubes de lectura en todo Quibdó, donde atienden a unos 270 niños. Preven abrir otro club de mujeres y siguen con la formación a maestros.

¡Esto no es todo!
En Motete uno también puede disfrutar de gastronomía local, disfrutando de un magnífico sanduche, acompañado de un jugo natural fresco, elaborado con las frutas de la región.




¿Cómo ayudar a hacer crecer este proyecto tranquilo, sin excesos y lleno de amor? 


Aparte de ir y disfrutar de un momento de tranquilidad en Motete o de las diferentes actividades organizadas en el local, también existe la Motetienda, donde puede adquirir productos artesanales de la región.






Motete también ha abierto una campaña de crowdfunding para seguir desarrollando los clubes de lectura a niños. Por cada 100.000 pesos colombianos (aproximadamente 35 dólares), se garantiza el club de lectura a un niño durante 3 meses:


Para ayudar, haga click en el siguiente enlace: https://www.generosity.com/education-fundraising/motete


Espero que les haya gustado este artículo sobre uno de mis sitios favoritos en Quibdó. Les invito a compartirlo para que pueda llegar a un máximo de gente y que así, juntos, podamos seguir aportando cultura a los niños que más lo necesitan.


Redes Sociales
Facebook: @nuestromotete
Instagram: @nuestromotete
Youtube
E-mail: nuestromotete@gmail.com
Dirección: Carrera 2 # 26 a 29. Barrio Roma - Quibdó


sábado, 26 de agosto de 2017

Aurora a orillas del río

Les comparto otro de mis microrrelatos, seleccionado por Diversidad Literaria para aparecer en su nueva antología “Escritores al Alba II”.

Una vez más encontré la inspiración en el río que baña la ciudad de Quibdó, Chocó, donde resido actualmente. 

Espero que les guste. 






Aurora a orillas del río 

Reina la calma por la ciudad mientras los tímidos rayos del sol naciente empiezan a abrirse paso entre las blancas nubes que salpican el cielo y encuentran su espejo en el dulce fluir del río Atrato, que nunca se detiene. Comienza un nuevo día, renace la esperanza.




viernes, 18 de agosto de 2017

Ataques en Barcelona

Aunque en la ciudad condal ya es el día siguiente de los atentados, aquí en Quibdó sigue siendo 17 de agosto.

En lo que va de año, según diferentes fuentes, han habido casi 400 ataques terroristas en 52 países, que les costaron la vida a más de 3000 personas, indistintamente del grupo que haya reivindicado los ataques. Después de Bruselas, Charlottesville, Manchester y otros múltiples en los cuatro continentes, con un mayor número en África y Asia, de los cuales no recibimos ni noticias, le tocó a Barcelona. Tampoco me extraña tanto la verdad, ¿por qué iba a ser diferente?


Y pues, aunque ahora mismo esté a unos 9000 km de Barcelona y no sea un secreto que llevo años queriendo mudarme a otro sitio, he recorrido cientos de veces Las Ramblas, sola, con amigos, con clientes,… Tengo muchos recuerdos de estar por esta calle y, como ya comenté en algún post anterior, después de 16 años, Barcelona siempre será una parte importante de mi vida. Así que sí, esta noticia me ha afectado, seguramente más de lo que algunos creen, y tal vez de otra forma después de oír multiples comentarios antes de venir a Colombia insinuando que estaba loca por viajar a un país “tan peligroso”. Por suerte para mí, que yo sepa a esta hora, ninguno de mis conocidos es víctima. Imagino que este ataque habrá afectado sobre todo a turistas, y más durante el mes de agosto.

Estos ataques, ocurran donde ocurran, no tienen ninguna justificación, pero hoy me gustaría hablar de dos cosas en particular.

He visto por las diferentes redes que algunas personas se han dedicado a grabar lo que había pasado, atentando así de nuevo contra las víctimas y entorpeciendo el trabajo de las fuerzas policiales y de rescate. La violencia genera más violencia y este tipo de vídeo hace más daño que bien. Creo que no llegaré a entender cómo algunos se recrean con la desgracia ajena en lugar de acudir e intentar ayudar en lo que puedan. A veces, tan solo hablar con una víctima puede serle de ayuda. Estas personas tendrían que ser, en mi opinión, procesadas también. Otros no dudaron en usar las redes sociales para politizar una vez más lo ocurrido… triste, muy triste!

Luego, contrariamente a las actitudes anteriormente mencionadas, cabe destacar el buen corazón de numerosas personas: hoteles ofreciendo habitaciones a los afectados, gente llegando en masa a los hospitales para donar sangre, taxistas ofreciendo carreras gratuitas a quienes lo necesiten, la cancelación de la huelga en el aeropuerto, así como personas acudiendo a ayudar a las víctimas mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia.

A la hora a la que estoy escribiendo, aun están ocurriendo incidentes en los alrededores de Barcelona.

Desde luego no acabaré este post sin agradecer a las fuerzas de rescate (en estos momentos extraño mis tiempos en Cruz Roja), así como a las fuerzas de seguridad, a estos policías que día tras día, estén en el país que estén, arriesgan su vida para proteger las nuestras. Conozco a muchos a quienes no les va a agradar esta última parte y sencillamente, me da igual. En estos momentos, aunque sé que todo sucede por alguna razón, lamento aún más no hacer parte de estas fuerzas de seguridad.


lunes, 7 de agosto de 2017

Amanecer en Quibdó

El sol recién se levantó sobre el río Atrato
La ciudad todavía en silencio, reina la calma
Tan solo se oye el chapoteo del agua que nunca se detiene
Incansable, sigue su curso hacia su desembocadura, kilómetros más arriba
El sol se levanta y los destellos de luz que producen sus rayos en ella se reflejan.

Poco a poco, la vida parece renacer,
Sinfonías de colores y olores llenan las calles:
Los pescadores y recogedores de fruta regresan al puerto en sus botes,
Pronto todos se afanan en el mercado y la veintiséis
Para ofrecer lo que la naturaleza les brindó en esa madrugada.

El silencio se detuvo,
Carros, motos y buses llenan las calles,
Mientras los vendedores usan sus megáfonos
Para convencer a los transeúntes
Que su oferta es la mejor.

La brisa corre ligera
Después de una noche de intensa lluvia.
Hoy hará calor.
Las blancas nubes le dan tregua al azul del cielo,
El Atrato es su espejo.

La bella Catedral San Francisco de Asis,
Que reúne tantos estilos,
Tiene todas sus puertas abiertas
Llega a mis oídos
La misa que allí se dice.

Cuando el sol dé paso a la noche
Regresará la calma.


Quibdó siempre tendrá un lugar especial en mi corazón.


jueves, 3 de agosto de 2017

Conexiones

Y allí estabas tú, observándome mientras yo me sentía incapaz de apartar los ojos de tu mirada color café, al igual que me resultaba imposible no corresponder a tu sonrisa con otra. 
Desde el primer instante en el que nos vimos, una conexión especial fluyó; desde que hablamos, la impresión de conocerte desde siempre.


lunes, 24 de julio de 2017

Medellín - Cartagena de Indias - Santa Marta - Bahía Solano

Julio ha sido sinónimo de muchas cosas, entre ellas, de viajes para descubrir nuevos rincones de este bello país que es Colombia. 


El recorrido empezó por Medellín el 9 de julio, donde, siguiendo los consejos de mi compañero Jonathan, fui a visitar el Jardín Botánico de la ciudad. He de decir que es realmente impresionante! Sin dudarlo, uno de mis lugares favoritos de la capital antioqueña. También aproveché para ir a visitar (por fin) el Hard Rock Café de la ciudad.










A continuación, vino Cartagena de Indias (Bolivar), en el Caribe colombiano, uno de los puertos más importantes de América durante toda la época colonial española. De esta época procede mucho de su patrimonio cultural en la ciudad antigua. Por otro lado, está la “nueva Cartagena” como la llamo yo, la pequeña Miami como la llaman los Cartageneros. Así que, aunque la ciudad sea un lugar que vale la pena ver, un par de días bastan para recorrerla (a no ser que uno venga a hacer turismo de sol y playa). Evidentemente, allí también hubo visita al Hard Rock Café... y sorpresa!





















Rumbo a Santa Marta (Magdalena) en bus, atravesando la paradójica Barranquilla. Sobre Santa Marta he de hacer un apunte sobre el hotel: La Casa del Escritor: un hotel situado muy cerca del centro, ambientado en los libros y cuyo dueño también es autor. Frases en las paredes, libros en el ambiente común y en las habitaciones, y temas de conversación con el encantador personal del establecimiento entorno a libros, autores (y turismo local). Y sí, un ejemplar de Las Sendas de la Felicidad se quedó por allí.
Lo único que se pudo hacer por la región debido a las distancias y los horarios de vuelos fue el Parque de Tayrona: un largo paseo por la selva y las rocas, donde uno puede ver desde hormigas laborando hasta monos, hasta llegar a Cabo San Juan, una playa “paradisiaca” para algunos y llena de turistas.















Después de unas horas de retraso, se llegó finalmente a Bahía Solano, Chocó, donde allí también tengo que mencionar el hotel: Posada del Mar Bahía Solano, donde uno tiene opción a dormir en confortables cabañas, como en un camping, rodeado de plantas, flores y animales de todo tipo (hecho para gente algo aventurera). El tour para ver las ballenas jorobadas fue organizado por el propio hotel y, después de unas tres horas fotografiando a familias de ballenas, incluso con algún “pequeñito”, nos llevaron a la bonita Playa Huina (esta sí que es una playa paradisiaca) y volvimos a recorrer la selva durante unos veinte minutos hasta llegar a una cascada de agua cristalina y fresca. Las puestas de sol de Bahia Solano también son impresionantes.


























El regreso a Quibdó no fue sin más peripecias, pues la compañía no tenía aviones cuando llegué y luego se tuvo que cerrar el aeropuerto local debido al mal tiempo, hasta que en cuanto volvió a abrir, decidí coger un vuelo charter que sí volaba a pesar de la tormenta que seguía desatada por la región. Pero tenía que regresar cuanto antes: si uno no arriesga, no gana, así que me monté en la avioneta y en media hora estaba otra vez en la capital chocoana. Una nueva experiencia para recordar!!


¡¡Espero vuestros comentarios!!