sábado, 3 de febrero de 2018

Fisuras, Mónica María Márquez

Hacía tiempo que no subía reseña de algún libro, pues últimamente, extrañamente, empecé varios libros al mismo tiempo. Generalmente soy más del tipo de personas que prefiere leer los libros de uno en uno, pero en este caso, los tres me atraían tanto que fui empezándolos casi a la vez. 

Y hace unos días terminé Fisuras, de Mónica María Márquez.

El hecho es que cuando estoy en un país por un tiempo largo, me gusta hacerme con parte de la literatura del lugar. Y aunque Gabriel García Márquez está evidentemente en mi estantería, busqué otros autores. Cuando vi que esta historia se ubicaba principalmente en Medellín, decidí hacerme con ella por diferentes razones. Primero porque Medellín fue mi primer viaje de “vacaciones” después de llegar a Colombia, y segundo porque es una ciudad de la que me enamoré.


Nota de Dario Jaramillo Agudelo
“La historia me atrajo como lector debido al magnífico manejo del ritmo narrativo y a la organización de los tiempos.
Sin necesidad de ser ensayística, la narración misma da un tratado muy fiel de la Medellín de finales de los ochenta y principios de los noventa, y de la generación que creció bajo la paranoia de aquella violenta ciudad”


Opinión Personal
Es la historia de unos jóvenes que viven en una de las ciudades más violentas del mundo en la época, donde los ataques y atentados son el pan de cada día, y que fuman marihuana en un intento de escaparse de la cruda realidad. Hasta que uno de ellos, Luis, se junta con amistades más peligrosas que le llevarán a tal descontrol que le será imposible volver a encontrar el camino correcto. También es la historia de Clara, Dorian, El Mocho, El Monito y otros que sufrirán las consecuencias del comportamiento y de las acciones de Luis. En cuanto a Clara, hará mucho, tal vez demasiado, por Luis, el chico al que no podrá dejar de amar a pesar de las circunstancias, hasta llegar a pensar en quitarse la vida al ver que sus intentos de ayudarle quedan estériles.

En definitiva, una historia dura, triste pero realista, que consiguió sacarme una lagrimilla al final, seguramente porque en ocasiones me he visto reflejada en Clara. Evidentemente, las frases que me marcaron y seleccioné no son las más alegres del mundo.


Frases
Es que la gente en esta ciudad no sienten nada matando a alguien, hasta se divierten viendo matar a un toro, nadie tiene consciencia, ¡nadie!

Me pedía que le explicara qué me pasaba. “Que pregunta más absurda”, me dije. Ni siquiera yo podía entender qué me pasaba, entonces cómo explicárselo a alguien.

Por alguna razón justificada, todos tenían al menos un defecto para ser odiados. Sentí ese día que el odio era como un humo oscuro que entraba por mis venas, que rápidamente me invadía. Pero no sabía realmente qué era lo que me producía ese odio, sencillamente no sabía ni siquiera quién era yo, entonces también me odié.

Era esa obsesión de buscar a los seres que amamos y no están, para intentar traerlos al presente.

…dicen por allí que no existen casualidades sino causalidades.

Descubrí que su verdadera pulsión era la muerte, a veces en el deseo de abandonar la lucha por la vida, y a veces en su impulso por destruir todo lo que estaba a su alrededor, incluyéndose él mismo.


domingo, 28 de enero de 2018

Encuentro con la artista Bibiana González Gil

Bibiana González Gil es de Ciudad Bolivar (Antioquía) pero lleva 19 años viviendo en Quibdó (Chocó, Colombia). Hace tres años, decidió que tenía que perseguir sus sueños y decidió retirarse de actividades comerciales para dedicarse por completo a su pasión: la pintura.





En esta entrada, además de hacerles descubrir a esta gran artista, les mostraré algunas de sus obras, una realizadas en carboncillo y otras con la técnica de óleo sobre lona lienzo.


Armonía y Sensualidad Afro   -   La Danza de la Vida


Cita a Ciegas



Con un estilo muy propio, fácil de reconocer, su principal fuente de inspiración es la cultura chocoana. Bibiana comenta que no encontró con dificultad a la hora de encontrar su estilo, sino que ese fluyó de manera natural. Llamado Art Bigon, los rostros están básicamente sustituidos por círculos coloridos y las extremidades acaban en punta. Respecto a lo último, Bibiana aclara que representa la fuerza que ella ha de hacer y demostrar a pesar de las dificultades, pues sabemos lo difícil que puede llegar a ser la vida de artista.



Belleza Afro   -   La Comparsa San Pachera


La Propuesta   -   Melodía de las 3 Razas


Melodías de mi Madre


Pacheco y su Chirimía







La Orquesta del Sombreron Azul : fue adquirido por la banda musical Bambazulú para convertirse en la portada de su disco “Soy El Pacífico”.



Actualmente: está preparándose para el III Bienal Premio Grau a las Artes 2018 en Homenaje a la Mujer, organizado por la Fundación Enrique Grau de Bogotá. Pude ver el cuadro que está realizando y promete mucho!! Aquí les dejo una muestra:


Recientemente Bibiana se ha lanzado en la escultura, con Sueños Mágicos, una obra hecha de pasta de roca tipo mármol y óleo:


Internacional
  • Aparte de haber expuesto en Bogotá, Medellín y en otras partes de Colombia, expuso el pasado 15 de septiembre en Trujillo (Perú), donde tuvo una gran acogida.
  • Está previsto que exponga en febrero 2018 en Miami, Florida (Estados Unidos), en la Whites Art Gallery (7420 SW 42nd - Glenvar Heights).


Muchas gracias por acogerme en tu casa-taller y responder a mis preguntas Bibiana. Te deseo todo lo mejor en la exposición y en todos esos bonitos proyectos que tienes en mente. 




Página Facebook: @BIGON10 
Instagram: @bigonzalezgil78






lunes, 22 de enero de 2018

Hacia el Infinito

Tal y como les comentaba en mis redes sociales hace unos días, un primer microrrelato ha sido seleccionado por Diversidad Literaria para hacer parte de la antología Inspiraciones Nocturnas V.

En esta ocasión, la temática era la noche.

Les comparto este relato. Espero que les guste.


Hacia el infinito 

Esta noche, me cruzaré de nuevo contigo en mis sueños y entonces todo resultará más fácil. Seremos solo tú y yo, sin nadie más, caminando hacia el infinito, mano en la mano. No importará el lugar, pues cualquiera se convertirá en el paraíso a tu lado. Lo único que desearé al despertar será volver a quedarme dormida y así seguir mi camino junto a ti, para siempre.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

Feliz 2018

¿Qué puedo decir sobre el año que está terminando?

La verdad es que me han pasado tantas cosas que las palabras no alcanzan a describir todo lo que siento. ¿Quién me iba a decir a mi a principios de 2017 que mis sueños y mi vida cambiarían tanto, y que podría conseguir tantas cosas en un año?

No voy a mentir, el camino no ha estado sembrado de rosas pero si cogemos las cosas globalmente, no puedo quejarme. A nivel laboral, he conseguido muchos logros que ni siquiera pensaba alcanzar y que me sorprendieron. A nivel personal, he conocido a gente increíble, la cual es imposible definir con palabras, sea en el idioma que sea, compañeros y amigos que han estado y están por mi en todo momento.

No tomé ninguna resolución a principios del 2017 y resultó ser un año extraordinario. No sé qué me espera en el 2018, lo único que sé es que será muy diferente y que también llegarán otros cambios, pero también sé que podré afrontarlos. Ideas, como siempre, tengo muchas. Ya les iré informando a medida que se concreticen.

Así que, a todos, ¡Feliz Navidad y Feliz Año 2018!


viernes, 15 de diciembre de 2017

Quibdó y sus puestas de sol

Lluviosos, ventosos, calurosos o soleados, poco importa, los coloridos atardeceres en Quibdó hacen parte de esas cosas de las que me he enamorado en 2017. 

Cada vez que me ha sido posible, los he fotografiado y quería compartir algunos con Ustedes.

Espero que les guste.
No duden en comentar, aquí como en youtube.

domingo, 10 de diciembre de 2017

Escapada a Ecuador e Ipiales


Dado que mi visa caducaba a finales de noviembre, me tocaba salir de Colombia y volver a entrar para seguir en la legalidad. Así que el 28 de noviembre, viajé a Bogotá, de donde salí en autobús hacia Ipiales, la última ciudad antes de pasar la frontera de Rumichaca. Unas 22 horas que se hicieron largas por momentos (afortunadamente, el bus iba equipado de televisores y era confortable). Así que llegué el 30 por la mañana a la frontera, donde tocó hacer fila para primero salir de Colombia y luego entrar a Ecuador. Cambio de moneda y rumbo a Tulcán, la primera ciudad ecuatoriana después de la frontera, donde lo más destacable es el cementerio.

                   





El día siguiente, decidí volver a entrar a Colombia, así que me tocó hacer el mismo proceso a la inversa… un poco más de cuatro horas de fila durante las cuales pude hablar con personas, la mayoría Venezuelanos cuyo anhelo era empezar una nueva vida fuera de su país. Con todo lo que podían llevarse, algunos más, otros menos, me relataban las historias de sus vidas y lo tristes que se sentían al tener que dejar su tierra para poder darles un futuro a sus hijos. Se llevaban todo lo que podían pero a muchos ya les habían robado: los guardias fronterizos de su propio país les habían quitado, en algunos casos, el poco dinero que habían conseguido acumular para viajar, y estaban ahora cruzando Colombia, Ecuador, Perú,… sin apenas poder comer. A pesar de todo eso, no perdían ni la sonrisa, ni la esperanza de que días mejores estaban por venir.

Después de sellar mi nueva entrada a Colombia, siguiendo el consejo de un amigo, me dirigí al Santuario Las Lajas (muy cerca de Ipiales) y no lo lamento: un verdadero remanso de paz, en medio de la montaña, donde el cantar de los pájaros y el correr del agua le llevan a uno a otro mundo.

           



Luego siguieron otras 12 horas de bus, hasta llegar a Cali, donde pase el día con gente formidable que me hicieron sentir como en casa. Y por la noche, cogí de nuevo otro bus hasta llegar a Quibdó el día siguiente por la mañana: HOME SWEET HOME.


miércoles, 6 de diciembre de 2017

Evolución personal

Cuando postulé para venir a enseñar durante unos 9 meses a Colombia, tenía previsto eso: 9 meses enseñando inglés para adquirir más experiencia en esta area. Cuando en un principio se suponía que iba a enseñar a niños y adolescentes en Bogotá, el destino quiso que acabara en Quibdó, enseñando a adultos, un cambio que no me importó sino que me entusiasmó a pesar de las advertencias sobre la región a la que iba (los que me conocen ya saben que disfruto más con lo inesperado y con los retos). Después de esta experiencia en Colombia, tenía pensado tal vez irme 6 meses a África a enseñar inglés y/o francés.

¿Quién me iba a decir a mí cuando cogí el avión el 19 de febrero que mis sueños y mi forma de ser cambiarían tanto?


Tal y como lo escribí en Las Sendas de la Felicidad, todo ocurre por algo y esta frase se reafirma cada vez más. Sí, he cambiado, y no solo en mi forma de hablar como algunos me comentan, sino también mi forma de ser y de ver la vida. Aunque bien es cierto que sigo preocupándome por ciertas cosas, vivir en Quibdó me ha enseñado a ser más paciente y más tolerante; a no enfadarme tanto cuando, por ejemplo, los vecinos ponen su música tan fuerte que la oigo como si la pusiera yo; a disfrutar de la lluvia, de los aguaceros y de las tormentas; a esperar tranquilamente a que vuelva la energía cuando ésta se ha ido; a ser consciente de cada instante feliz que estoy viviendo y a gozarlo al máximo; y también a sonreír naturalmente, así como a no hacerlo si no me nace, aunque se esté tomando una foto.

Últimamente he hablado con unos amigos de hace años que me conocen bien y me preguntaron qué había pasado con la Karo que conocían… pues aparte de todo lo mencionado anteriormente, habría sido difícil por ejemplo verme aprender a bailar salsa unos meses atrás (tranquilos, sigo amando y escuchando rock a menudo!!). Yo creo que no es que esa Karo haya desaparecido sino que ha evolucionado y durante este proceso, ha descubierto una forma de vivir más sencilla y más relajada que la ha conquistado y que ha provocado en ella un crecimiento que ha ocasionado un cambio en sus prioridades y deseos. Y hablo de una evolución porque mis bases y valores siguen siendo los mismos: enfocarme en lo que quiero hacer y en lo y las personas que me importan.

De momento, he decidido quedarme en Quibdó unos meses más, porque siento que debo hacerlo, que es el camino que he de seguir ahora mismo. Así que después de viajar a Bogotá para participar en el evento de cierre del programa y recibir un reconocimiento por parte de Volunteers Colombia, y después de recibir otro por parte de la Escuela de Policía donde estuve dando clases, después de aparecer en diferentes videos para promocionar el bilingüismo en el país, después de las despedidas con nuestros diferentes grupos, me dispongo a pasar las fiestas de fin de año en el Chocó.


En cuanto a mis sueños, también he aprendido que entre más callado una haga sus cosas, mejor suelen salir, así que de momento, prefiero no decir nada.

Tal vez unos se alegren de verme feliz siendo yo misma, tal vez otros no, pero ésta es mi vida y he aprendido a seguir mis instintos.


domingo, 29 de octubre de 2017

Lidiar con el miedo

Cuando una va conociendo a más gente y haciendo más amigos, unos se vuelven muy importantes, y por consiguiente, se preocupa por ellos, estén donde estén. Y cuando la misma labor que desempeñan algunos de esos amigos pone su vida en riesgo, aunque una tenga fe de que todo saldrá bien, aunque una entienda perfectamente todo lo que este tipo de trabajo implica y lo respete, no deja de tener el corazón en un puño todo el tiempo.

No podemos decir que haya tenido realmente nunca miedo por encontrarme en una situación de peligro, o tal vez esa sensación de temor desate en mí adrenalina, orgullo u otra cosa que hace que no me aleje del peligro sino que me enfrente a el. Sin embargo, miedo a lo que pueda pasarles a los demás, sí que me ha ocurrido en más de una ocasión, y en los últimos meses, aún más.

Si bien es cierto que todos y cada uno de nosotros tenemos un destino y nadie (supongo) sabe exactamente cuándo ni de qué forma dejará fisicamente este planeta, y que por consiguiente siempre existe un riesgo, ciertas situaciones generan más riesgos que otras.

Como comentaba, en estas últimas semanas, diferentes acontecimientos me hicieron sentir una angustia jamás antes experimentada. Sin entrar en detalles, mi hermana fue una de las protagonistas de ese miedo, aunque no fue la única. Tener amigos cuya labor implique estar en el punto de mira y en un constante peligro hace que mi preocupación vaya in crescendo. Hablo de amigos de verdad, los que me conocen ya saben lo que eso implica en mi caso y podrán imaginárselo que siento.

Por estas razones, entre otras, no dejaré de decir y/o demostrar lo que siento (por más que me cueste expresar mis sentimientos a veces), simplemente porque no sé lo que la vida me tiene reservado ni sé si tendré otra oportunidad de hacerlo. No hay miedo más grande que sentir que puedes perder para siempre a personas que quieres.

Esta intranquilidad que siento ahora vivirá dentro de mi para siempre en cada instante, pero a pesar de ello, no cambiaría por nada del mundo ninguno de los pasos me llevaron hasta ella. Aprenderé a lidiar con ella como pueda.



sábado, 21 de octubre de 2017

San Pacho, hay que vivirlo

Desde que llegamos el 1 de marzo, todos me hablaron de San Pacho y de los famosos bundes en los cuales unos me recomendaron meternos y otros no hacerlo.

Inscritas en el 2013 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, las fiestas de San Francisco de Asís, patrón de la capital del Chocó, se celebran anualmente del 3 de septiembre al 5 de octubre. Esta celebración de la identidad de la comunidad de origen africano está muy arraigada en la religiosidad popular. La celebración empieza con una misa inaugural católica en la catedral, siguen desfiles carnavalescos con disfraces, bailes y chirimías (música típica del Chocó). El 3 de octubre se hace descender en barca la imagen del Santo Patrón por el río Atrato y el días siguiente se realiza la Gran Procesión del Santo.

Mi primera experiencia con San Pacho fue el desfile del día 20 de septiembre, durante el cual las entidades recorrieron las calles de la ciudad con disfraces, como siempre, muy coloridos.

Seguido, el 21 empezó otra ronda de desfiles: cada día un barrio recorría las calles de la ciudad, y aunque durante 12 días el recorrido es el mismo, el desfile empieza y acaba cada día en el barrio donde se celebrará la fiesta por la noche. Al vivir en un lugar céntrico, tuve la suerte de poder asistir en más de una ocasión a la fiesta.

Barrios
TOMAS PEREZ: 21 de septiembre Lo debe al insigne patriota y mártir Tomás Pérez oriundo de Lorica (Córdoba) quien fue ajusticiado o fusilado en Quibdó el 14 de Julio de 1816.

KENNEDY: 22 de septiembre Su nombre es en homenaje al ex presidente estadounidense John Fitzgerald Kennedy, asesinado el 22 de noviembre de 1963. Como gratitud por las ayudas recibidas del gobierno de los estados unidos (a través de la cooperación internacional), después del incendio ocurrido en la carrera 1ra, el 26 de Octubre del año de 1966.

LAS MARGARITAS: 23 de septiembre Su nombre lo impusieron los vecinos basándose en la primera casa que se construyó, muy lujosa y adornada con flores, esta residencia se llamaba “ La Margarita”, en el año de 1932.

LA ESMERALDA: 24 de septiembre La ideó el padre Antonio Angles parodiando esta piedra preciosa colombiana con las bellas piedras ubicadas en los charcos  de este sector.

CRISTO REY: 25 de septiembre Lo  sugirió la curia en recuerdo de la imagen de Cristo Rey, ubicada en el parque de ese barrio recordando que Cristo es el verdadero Rey de todo el universo.

EL SILENCIO: 26 de septiembre Antiguamente las monjas tenían en este sector un kiosco para su descanso, llamado El Silencio, nombre que se extendió a todo el sector debido al mutismo o silencio.


CESAR CONTO: 27 de septiembre Lo debe al ilustre hijo del Chocó Cesar Conto, nacido en Quibdó, en 1836 y fallecido en 1891, en Guatemala. Fue poeta, militar político etc.

ROMA: 28 de septiembre Lo debe a que en su seno están ubicados la catedral y parroquia San Francisco de Asís. Roma porque allí residen las autoridades eclesiásticas de Quibdó; al igual que Roma, Italia, donde vive el Papa y las demás autoridades.

PANDEYUCA: 29 de septiembre Primero se nombró como “Calle de los Árboles”, debido a que la única vía que lo constituía en su parte central llevaba árboles a manera de adorno. Para este entonces pertenecía al barrio Yesca Grande. Al integrarse a las fiestas franciscanas se denominó PandeYuca. Lleva este nombre, en recuerdo del agradable vendaje que los Quibdoseños de buen gusto compraban en la casa de la Sra Lastenia Carrillo.

YESQUITA: 30 de septiembre Su nombre de la intuición, por el referente de la quebrada que lo surca y por su tamaño: La Yesca, en la cual abundaba el “yesquero”, implemento que hacía compañía en el recorrido hacia el monte, y se estructuraba así: un calabazo con su tapa. Se introducían en él dos piedras finas y un pedazo de madera yesca (especie de balso en descomposición o semifosilizado, muy frágil). Al frotar las piedras, se produce la chispa que genera la llama; la chispa recorre por dentro.

YESCAGRANDE:1 de octubre Su nombre se originó por estar ubicado en la margen derecha de la quebrada La Yesca, en su parte más extensa, y por los trozos de madera fosilizados que se encontraban sumergidos en su lecho a los que se les llamó yesca; los cuales eran utilizados por las señoras que lavaban ropa o trabajaban la minería para encender sus tabacos y calentar los alimentos que portaban, por el trabajo que realizaban.

ALAMEDA REYES: 2 de octubre Lo debe a que en sus principios fue una bonita calle o avenida que lucía árboles salamos, gobernando el país Rafael Reyes, presidente que se preocupó por el Chocó elevándolo a intendencia en 1907.










Mi primer San Pacho, una experiencia inolvidable sobre todo gracias a la presencia de mis alumnos, ahora grandes amigos en algunos casos, de la escuela de policía. Las palabras no bastan para describir todas las sensaciones vividas durante estas dos semanas.


Más información sobre las fiestas en: http://sanpachobendito.org/website/